Durante este miércoles se registraron en el partido bonaerense de Quilmes incidentes entre trabajadores del Frigorífico Penta y la Policía. El conflicto se produjo en medio de las protestas en las que reclamaron sueldos adeudados y denunciaron los despidos de 250 trabajadores de la planta.

Según informaron desde la Central de los Trabajadores de la Argentina (CTA), el empresario Ricardo Bruzzese no permite desde hace una quincena el ingreso del personal y tampoco realizó el pago de sueldos.

El empresario "dejó en la calle a unas 250 personas, quienes decidieron iniciar un acampe por tiempo indeterminado hasta volver a tener su trabajo digno", informaron fuentes gremiales.

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A través de imágenes que circularon en las redes sociales, se informó que la Policía bonaerense respondió a la protesta con bastonazos y balas de goma. La intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, aseguró que al enterarse se contactó con el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el Ministro de Seguridad de la Provincia, Sergio Berni, quienes ordenaron sacar a los efectivos.

"De ninguna manera el Municipio de Quilmes avala la represión sufrida por los trabajadores y repudia la violencia como mecanismo de solución", aseguraron desde el Municipio y consignaron que Penta S.A. se encuentra "en conflicto con sus trabajadores", y que ayer "se llevó a cabo una reunión en la sede comunal con autoridades locales, representantes del Ministerio de Trabajo bonaerense y dirigentes sindicales".

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Según fuentes de la comuna, el encuentro fue encabezado por Mendoza, y participó el director Provincial de Delegaciones Regionales del Ministerio de Trabajo, Miguel Funes, quien le transmitió a la intendenta la situación que atraviesan los trabajadores del frigorífico.

"En la reunión se acordó insistir con las presentaciones legales ante el Ministerio de Trabajo de la Nación y de la provincia de Buenos Aires y la búsqueda de una solución al conflicto", subrayaron los portavoces comunales.

Horas más tarde, Berni aseguró que decidieron desafectar a los policías involucrados.  La medida se dispuso a través de la Auditoria General de Asuntos Internos que depende del Ministerio de Seguridad.

Berni fue hasta el lugar de los hechos y remarcó que la policía "no tenía orden de reprimir porque los trabajadores estban reclamando su quincena y no se cumplió lo que ordenamos". Posteriormente, y luego de dialogar con los delegados del frigorífico, el ministro se dirigió al hospital para ver como estaban los empleados heridos y manifestó a la prensa que iba a encargarse de "tomar las actuaciones sobre los responsables", que derivaron en la desafectación de los agentes.