El presidente Alberto Fernández aseguró que una de las cuestiones en las que se deberá embarcar la Argentina cuando termine la pandemia es una reforma tributaria profunda para que el sistema impositivo sea más progresivo.

Fernández dijo que en este momento, él no se inclina por un impuesto a las grandes fortunas. Sino que optaría por "un aporte excepcional" para financiar parte del gasto que demanda la pandemia. Pero aclaró en declaraciones radiales que esto es tarea el Congreso y no del Poder Ejecutivo.

La iniciativa que impulsan en la Cámara Diputados los legisladores Máximo Kirchner y Carlos Heller afectaría a 11.000 contribuyentes con un patrimonio global de 1.300 millones de dólares declarados. Al ser consultado sobre si esto avanzará o no, Fernández esquivo dar una respuesta.

El proyecto, que establece gravar por única vez con un 2 por ciento los patrimonios de 100 millones de pesos o más, no reúne un consenso amplio y, por ende, no recibiría la cantidad de votos suficiente para obtener la media sanción.

Además, como el proyecto no solamente no tiene dictamen sino que ni siquiera fue presentado, en el recinto debería reunir los dos tercios de los votos. El Frente de Todos no los podría conseguir sin el apoyo de Juntos por el Cambio, que tiene el 45 por ciento de las bancas.

El Presidente dijo que “no se puede negar” que “el sistema impositivo argentino es profundamente injusto”. “Cuando vos ves que el mayor aporte de Ganancias lo hacen los que viven de un sueldo te das cuenta lo injusto del sistema. Esto se debe modificar, es muy injusto lo que está pasando”, expresó.

En ese sentido, dijo: "Ha llegado la hora de revisar estas cosas. Hay que ir a un sistema más progresivo. Hay que modificar todo el sistema impositivo. Es un trabajo que hay que asumir y hacerlo bien, para que funcionemos bien y que cada uno pague lo que corresponda" de impuestos.