Beatriz Sarlo contó que intercambió cartas documento con el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, después de la polémica que se dio cuando la ensayista declaró en la causa del Vacunatorio VIP. “Intercambiamos misivas de amor vía judicial”, ironizó.

La escritora fue llamada a declarar como testigo por el fiscal a cargo de la causa, Eduardo Taiano, ya que en febrero había dicho en una entrevista televisiva en TN que le habían ofrecido vacunarse “por debajo de la mesa”.

Beatriz Sarlo

Por eso el fiscal la convocó, para ampliar su declaración en el marco de la causa por la aplicación discrecional de vacunas contra el coronavirus a allegados al poder, hecho por el que fue separado del cargo el exministro de Salud, Ginés González García, y parte de su gabinete.

Lo que Sarlo aclaró a la Justicia fue que la convocatoria que recibió provino de Soledad Quereilhac, esposa de Kicillof, quien la convocó —a través de un conocido en común— a recibir la vacuna Sputnik-V como parte de una campaña con intelectuales y famosos, para generar “mayor confianza” en la población.

“Me parece un ataque absolutamente canalla a mi familia y a mi esposa”, quiso defender a su mujer el gobernador, después de que se conociera la declaración de Sarlo, a quien Quereilhac acusó de “cacarear”.

Consultada ahora sobre cómo seguía la relación con el mandatario bonaerense, y las acciones judiciales entre ellos, la escritora contó: “No siguen: Intercambiamos cartas documento y ya está, verdaderamente no valía la pena”.

Que me acusaran de cacarear quiere decir que fracasamos todos los que enseñamos en la Facultad de Filosofía y Letras, es una imagen muy paleo-barrial”, agregó la también docente de la facultad a la que asistió Quereilhac, licenciada en Letras.

“Esa frase la diría mi mamá o mis tías; hoy se usarían otras imágenes, pero bueno, cada uno habla como puede o quiere”, agregó filosa Sarlo.

La escritora insistió también en que ella nunca hizo referencia directa a Quereilhac. “El que invocó a la esposa es él (por Kicillof), no existe ese nombre escrito por mí en ninguna nota periodística, que le haga un search; el nombre de pila de la esposa figuraba en los mails que yo pasé a la Justicia”, aseguró en diálogo con A24.

La literalidad en foco

Parte del debate que se dio tuvo que ver con la frase elegida por Sarlo para describir el ofrecimiento que recibió de vacunarse: “por debajo de la mesa”. Expresión que ella misma se ocupó de desmenuzar y analizar en una columna publicada en diario Perfil.

“La frase, verdadera y totalmente comprensible en el castellano coloquial, fue el pedazo de carne que les faltaba a quienes me criticaban no por esa frase sino por haber hecho público que esos ofrecimientos existían”, expuso.

Sin embargo, fue clara al explicar que, si bien la iniciativa de vacunar a personalidades conocidas le pareció una “torpeza” y una “iniciativa desarreglada”, no creía ella que la acción fuera parte de un plan sistemático del Gobierno provincial, ni de un “vacunatorio VIP”.

Fue un conjunto de torpezas provocadas ni siquiera por gente del Gobierno de la Provincia, sino por allegados. Porque además no hubo otros casos. Si hubiera habido la idea de instalar un vacunatorio VIP con intelectuales, hubiera habido otro caso, y yo no conozco ninguno. Son esos desarreglos que provoca la política actual”, sumó.

Su relación con el gobernador

Sarlo también se refirió a su visión de Kicillof: “Mi opinión no cambió ni después ni antes (de la polémica). Es alguien que trasladó el estilo duro que proviene de la izquierda política. Es un estilo de discurso duro, que quizás también necesite la política argentina, trasladado a una política hecha de arreglos y desarreglos discursivo como es el actual”.

“Le dio buen resultado quizás porque la Provincia necesita discursos más cortos, más duros y más sencillos. Nunca reflexioné sobre Kicillof y por ahora no me ha dado ocasión para reflexionar”, agregó.

Después de la declaración de la intelectual en la Justicia, Kicillof había dicho: “Cuando me entero de esta noticia vi los titulares de los diarios, y no sólo los titulares sino la campaña horrible de odio que ya hay en las redes contra mi familia, particularmente contra mi esposa”.

“El título de la noticia es que mi esposa le ofreció a Beatriz Sarlo una vacuna por abajo de la mesa y es mentira”, reclamó. Fue entonces cuando comenzó la disputa judicial.