El predio de 200 hectáreas ubicado en González Catán podría haber tenido el mismo destino que tantos terrenos del Conurbano bonaerense: viviendas, fábricas, basurales o, incluso, asentamientos. Pero un sueño alocado y desafiante terminó por dibujar en ese pedazo de geografía un escenario pintoresco, con una atmósfera increíble que tiende un puente directo a la Europa del medioevo.

Campanópolis, como se denomina esta aldea que parece quedada en el tiempo, es producto de un anhelo hecho realidad de Antonio Campana, un hombre que intentó construir un mundo distinto como terapia para el cáncer que estaba sufriendo.

Aquel sueño, entonces, comenzó en 1976, cuando compró este enorme predio en el oeste del GBA que como tantos otros en la zona había sido explotado por antiguas tosqueras. El prontuario del terreno también contaba con una expropiación por parte de la CEAMSE, que durante cinco años lo había usado como relleno sanitario.

A pesar de sus problemas de salud, Campana no sólo logró recuperar el predio, batalla judicial de por medio, sino que además transformó ese proyecto en su meta más importante. Así, a principios de los años 80 comenzó a tomar forma Campanópolis.

Campanópolis: el sueño de una aldea medieval hecho realidad en González Catán

Los escasos conocimientos de arquitectura de su creador quedaron totalmente disimulados en esta aldea que recrea a la perfección la Europa del medioevo. Sobrantes de demoliciones y la información histórica que tenía a mano, en combinación con su enorme creatividad, le bastaron a Campana para darle forma a un rincón asombroso.

La entrada principal del predio está en Bariloche al 7200, González Catán. El lugar es una combinación de bosques, llanuras y arroyos entre los cuales resaltan las Doce Casitas del Bosque. La atmósfera medieval se completa con fuentes, lagos y puentes de quebracho que permiten transitar entre islas y muelles hasta llegar al molino de viento holandés y a la capilla colonial.

Campanópolis: el sueño de una aldea medieval hecho realidad en González Catán

Todas las construcciones, unidas por callejuelas adoquinadas, pasajes y recovecos, se destacan por los materiales empleados para su construcción y cada una hace referencia a un tema que la caracteriza. Están, por ejemplo, la Casa de Piedra, el Museo de Madera o Palitos, la Casa de Escoria, el Pasaje del Búho, el Museo de los Caireles, el Cabildo, la Cascina y la Casa Proa de Barco, entre cientos de espacios secretos.

Pero también existen un atractivo adicional: el Museo de las Rejas o Ferroteca, ya que allí se exhiben todo tipo de rejas de hierro forjado, arañas colgantes, vitreaux, objetos antiguos y piezas de arte.

Además de estar abierta al público, Campanópolis cobró popularidad por ser escenario de eventos sociales o producciones especiales. Por ejemplo, formó parte del programa de History Channel “History Travel with Mark Powell”, allí se grabó una de las aperturas para el programa de Susana Giménez, fue el lugar elegido por la banda mexicana Maná para presentar su disco “Drama y Luz” y también donde se filmó parte de la tira de televisión “Chiquititas”.

Campanópolis: el sueño de una aldea medieval hecho realidad en González Catán

Campanópolis y la fundación de la Ciudad de Buenos Aires

El predio de la aldea medieval también esconde una historia llamativa. Según el historiador Alfonso Corso, quien interpretó los relatos del alemán Ulrico Schmidl, escriba oficial de Pedro De Mendoza en 1536, en la confluencia del Arroyo Morales con el Río Matanza ocurrió la primera fundación de Buenos Aires.

Por eso, en el lugar se encuentra, a modo de homenaje, El Palo de la Justicia, en recuerdo de la gesta histórica fundacional de la Ciudad. En sus crónicas Ulrico narra: “… que quién quería comer un pescado tenía que andar 4 millas…”. De aquí se deduce que la Población o Real – como entonces la llamaban – no estaba ubicada a orillas del Río de la Plata sino a cierta distancia de él. Es justamente la confluencia de agua entre el Arroyo Morales y el Río Matanza a la que hace referencia Ulrico. Esta zona fundacional está dentro de las tierras de Campanópolis. Los diarios de Ulrico son una fuente importante a la hora de esclarecer la debatida ubicación de la primigenia Ciudad de Buenos Aires.

Este viajante considerado como el primer “Historiador del Río de la Plata” señala: “…Mendoza estableció el Real a la par de un río pequeño que entra en el río grande…”. Corso afirma que, posteriormente estas tierras pertenecieron a Juan Manuel de Rosas, construyendo para ello la más antigua edificación que data aproximadamente de 1840.

Esa vivienda histórica tiene una construcción característica de la época, en forma de “L”, hecha con ladrillones asentados con adobe o barro, a tal punto que sus paredes alcanzan los 60 centímetros de espesor, las cuales mantienen las troneras por donde sus habitantes sacaban las armas para defenderse de los malones de los indios.

***Fuente: Zonales.com