Leonardo Flores se desempeñaba como gerente artístico en el canal, y ahora pasó a ocupar el puesto de director ejecutivo de Eliseo Álvarez, quien renunció la semana pasada. Álvarez dejó el cargo por problemas de salud, y, por otro lado, el canal venía con serios inconvenientes tras el escándalo de los bolsos con $11,4 millones.

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En el acto de asunción, llevado adelante en el Estudio 1 de la TV Pública, estuvo presente la presidenta de Radio y Televisión Argentina (RTA), Rosario Lufrano.

La funcionaria destacó que la actual gestión pretende lograr la “reconstrucción de los medios públicos” y recuperar “el prestigio de la pantalla” del canal estatal.

Flores, que cuenta con 30 años de experiencia en la Argentina y en el extranjero, según trascendió, era la mano derecha de Álvarez en la TV Pública.

Sin embargo, no pudo asumir como vicepresidente de la empresa estatal que maneja Radio Nacional y la TV Pública, el otro cargo que también ostentaba Eliseo Álvarez. Esto se debió a que Flores vivió varios años en Miami y fue gerente de Noticias del Canal 41 de esa ciudad, America Tevé, cuya línea editorial es anticastrista. Esto no fue pasado por alto en La Cámpora.

Asimismo, en 2016 Flores ganó un Emmy Award por su investigación periodística “Petare: la tumba del chavismo”, un alegato contra el gobierno de Nicolás Maduro y a favor de la oposición venezolana.

Si bien el secretario de Medios y Comunicación Pública, Francisco “Pancho” Meritello, y Lufrano consiguieron que Flores tomara las riendas del canal, no pudieron designarlo como vicepresidente de RTA, puesto que todavía está vacante.

Cabe mencionar que el camporismo pretendía que en la TV Pública asumiera Martín Bonavetti, quien ya había ocupado ese puesto durante la gestión de Tristán Bauer en RTA.

Desde el Ministerio de Cultura, aseguran que Meritello y Bauer “conviven en el mismo edificio, se cruzan y reúnen mil veces, pero no hay intención de gestionar la TV Pública”. “Obviamente que (Bauer) está interesado, como en cualquier otro sector del gobierno. Solo que acá hacemos cosas juntos en contenidos, pero no hay nada más que eso. Por ejemplo, el canal emite algunos especiales de conciertos del Centro Kirchner o de Tecnópolis, como el homenaje a Astor Piazzolla”, agregaron.

La referencia del edificio tiene que ver con que Meritello está en el cuarto piso del Centro Cultural Kirchner y Bauer tiene sus oficinas un piso más arriba.

“La asunción de Leo Flores marca una continuidad en el perfil de la TV Pública, que es un canal de servicios, donde no se hace una militancia oficialista, como se hacía durante la gestión de Bonavetti-Bauer”, indicaron desde el canal.

El escándalo de los bolsos

El flamante director ejecutivo también tendrá que responder ante la Justicia sobre el recorrido que tuvieron los 11,4 millones de pesos que se retiraron en bolsos de la TV Pública, cuando Álvarez tenía a su cargo la relación con las diferentes gerencias y los proveedores del canal estatal. El fiscal Gerardo Pollicita citará próximamente a los directivos que intervinieron en el retiro de ese dinero y su posterior distribución irregular.

Pasaron 40 días desde que estalló el escándalo. A partir de entonces, ya se fueron Guillermo Siaira, director de Administración y Finanzas; Diego Pascual, director de Personal; y Ernesto Molinero, gerente de Producción, que tenían contratos con la TV Pública y presentaron sus renuncias, a pedido de Lufrano.

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Por otra parte, se le prohibió el ingreso al canal a Alejandro de la Torre, subdirector de Administración y Finanzas; Ariel Berliner, subgerente de Producción; y Andrea Mendes Guimaraes, jefa de Contabilidad de la TV Pública.

Además, antes de la renuncia de Eliseo Álvarez y la asunción de Leo Flores, la Sindicatura General de la Nación (Sigen) echó al “auditor militante” de la TV Pública, Rolando Oreiro, en base a una investigación periodística de Clarín. Oreiro debía investigar el retiro ilegal del dinero, pero había sido designado en forma irregular, ya que había tomado un retiro voluntario como auditor del Incaa, que terminó de cobrar pocos meses antes de asumir en RTA, y había falseado su declaración jurada para ingresar allí.