Los perros son un gran aliado del hombre en el campo de la salud: pueden ser acompañantes terapéuticos, asistir ante un ataque de epilepsia, o simplemente acompañar y ayudar en el proceso de adaptación o recuperación de enfermedades. Y ahora, debido a su gran olfato, están muy cerca de colaborar con la detección del coronavirus.

Profesionales argentinos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) trabajan en la coordinación internacional del adiestramiento de perros para detectar a través del olfato a infectados de Covid-19.

Los conos con los que los perros entrenan el olfato (Escuela nacional de veterinaria de Alfort)

La escuela de adiestramiento de la facultad de Veterinaria (FCV) de la UBA colabora mano a mano con la Escuela Nacional de Veterinaria de Alfort, en Francia, la más prestigiosa de su rubro, para conseguir que, en pocos meses, los canes puedan identificar a los infectados.

"Cuando cursás una enfermedad tu metabolismo cambia, y ese metabolismo arroja un olor distinto, en el sudor, en la piel. Los perros pueden reconocer un patrón: los que tiene diabetes tienen un olor semejante, y los que tienen Covid-19 también tienen un olor semejante", explica a Vía País Ariel Zapata, jefe de Instructores de la Escuela de Adiestramiento Canino de la UBA.

Ariel Zapata dando clases en la Escuela de Adiestramiento de la facultad de Ciencias Veterinarias (Foto: UBA)

Si bien en el país hay algunos antecedentes -"hay algunos perros detectores de glucemia, algunos de alerta por epilepsia”- la incursión en esta materia es novedosa, y “va a dejar mucho aprendizaje”, según Zapata.

El proceso es así: a los pacientes de Covid-19 hospitalizados se les toma una muestra del sudor de la axila con una gasa (ya que el sudor no posee carga viral), y esas gasas luego son las que se usan para que los perros las identifiquen.

"Se colocan unos pies de acero con conos, y en la parte posterior del cono va un frasco y dentro la muestra de la gasa. Entonces los perros pasan metiendo la nariz en esos conos hasta llegar a la que tiene coronavirus", detalla Zapata. "Cuando la encuentran, el acierto da paso al juego, que es la recompensa".

"Para decir 'ésta es la muestra infectada' se retiran un poquito, se sientan y miran hacia el cono", cuenta el adiestrador, que también es director de Cinotecnia de la Provincia de Buenos Aires, y exdirector nacional durante la presidencia de Cristina Kirchner.

Los perros, según los resultados de las pruebas que avanzan en Francia, en la UBA, y en Beirut (Líbano), pueden identificar la infección independientemente del portador y de su entorno. "Para el perro no importa a edad, la escala social o dónde haya sido tomada la muestra. Se trabaja en el adiestramiento para que llegue a un denominador común", explica.

Los conos con los que los perros entrenan el olfato (Escuela nacional de veterinaria de Alfort)

Pero, ¿pueden los perros detectar la infección en pacientes asintomáticos? "Francia cree que dos de las personas que reconocieron eran asintomáticos, pero todavía no pueden demostrarlo totalmente. Estamos en un 70% u 80% que sí", dice el experto.

El proceso para un avance de esta envergadura es lento, y a pesar de que se realiza más rápido de lo imaginado, hay tres fases que tienen que cumplirse para poder comenzar con la detección efectiva. "Hace un mes y medio que estamos trabajando en escribir el proyecto científico y sustentarlo. Es tiempo récord, normalmente nos hubiese llevado nueve meses, o hasta un año", cuenta el adiestrador.

Las fases: dónde está Argentina

"Estaremos en 60%, nos queda el 30% práctico y 10% de escribir las conclusiones", responde Zapata. Los avances de los trabajos de la UBA -con equipos que incluyen adiestradores, guías, médicos, virólogos y veterinarios, entre otros profesionales- se enviarán a Francia para un trabajo conjunto.

En la primera fase, que ya está completada, se comprobó la efectividad de los perros para la detección del olor del virus: "Los resultados son entre el 86% y el 100%. Tres perras dieron 100 y los que menos, 86", cuenta.

Ahora comienza la segunda fase, y un paso fundamental será seleccionar, el próximo miércoles, a los diez perros que entrarán en acción. "Se busca estabilidad emocional, que el perro esté centrado, que no esté eufórico. Lo importante es la personalidad del perro, la 'perrunidad', como le llamamos. Tiene que tener ganas de jugar, pero tiene que ser racional, al momento de pasar los olores por su cabeza tiene que estar concentrado. Lo más importante es que sean lúdicos, con voluntad por hacer", explica Zapata.

Las razas de los perros que muy probablemente predominen en la selección son pastor belga malinois, pastor alemán y labrador.

Pastor belga malinois, pastor alemán y labrador (Web)

Esta segunda fase, de validación, es compleja. "Hay que ir sobre lo estadístico. Tal vez alguien hoy está sano, pero mañana lo medimos y da positivo. ¿A partir de cuándo cambió el metabolismo para poder detectar el olor?", se pregunta Zapata. "Francia está teniendo problemas con esa parte, en lo estadístico, ahora tienen que remodelar cosas. A nosotros nos van a servir los errores de ellos para no cometerlos", agrega.

Así y todo, calcula que a finales de agosto podría darse paso a la fase tres, y última, y "en noviembre o diciembre podríamos estar con alguna forma de aplicación", anticipa.

Aún es muy pronto para saber cómo sería esa aplicación -pues eso depende de los resultados de la fase dos- pero podría resultar en perros monitoreando los molinetes del subte, o los ingresos a las estaciones de tren, que con solo una olfateada puedan determinar la presencia o ausencia de coronavirus.