En Córdoba y provincias vecinas crece una preocupación ambiental por causa de la proliferación de ardillas de vientre colorado, animal exótico que no tiene depredadores y amenaza con convertirse en un problema similar al de los castores en el sur del país.

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Poco se sabe sobre cómo llegaron a expandirse tanto estos animales en el país, pero lo cierto es que la multiplicación y voracidad está generando problemas serios pese al aspecto tan simpático de estos roedores muy populares en el hemisferio Norte.

Sobre el tema, Florencia Gómez, secretaria de Política Ambiental en Recursos Naturales del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación ha comentado que “como las ardillas no tienen depredadores, avanzan sobre el ecosistema sin ningún control como lo que ocurre con el castor en Tierra del Fuego”.

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“Las ardillas de vientre colorado han sido traídas en 1970 a Jáuregui, cerca de Luján, para adornar el paisaje porque a un señor le hacían acordar a su Bélgica natal. Ahora hay más de 100.000 ejemplares en la Provincia y Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza y Córdoba”, indicó sobre este mamífero ya incluido en el listado de especies exóticas invasoras presentes en el territorio nacional.

Seguidamente dijo que “en Córdoba se han expandido en Calamuchita, en La Cumbrecita, adonde las han llevado para unos hoteles y las han soltado ahí. En Mendoza están muy alertas porque pueden avanzar hasta los viñedos y generar una catástrofe en la producción”, comentó.

“Lo que no hay que hacer es tocarlas, llevarlas a la casa como mascota. Las ardillas son carismáticas, entonces es doble es desafío de alertar a la ciudadanía. Pueden causar lectospirosis con su orina”, aseguró.