La maniobra estuvo bien planificada. Eran profesionales del delito, puntualmente se dedicaban a secuestrar personas. Por eso actuaron rapidísimo. Así, el joven de 21 años, Christian Shaerer llegaba a su casa del barrio ex aeroclub de la capital provincial a bordo de su automóvil, cuando bajó para ingresar a su casa fue abordado por varios hombres. Fue la última vez que se supo algo de su existencia.

Rodolfo Lohrmann y José Maidana, cabecillas de la banda de secuestradores estuvieron prófugos durante 14 años, usando falsas identidades lograron moverse con facilidad por los países miembros del Mercosur e incluso de Europa.

Fueron detenidos en Lisboa (Portugal) en 2017 tras robar una entidad bancaria. Deben cumplir allí una condena de 8 año por ese delito y recién entonces sería habilitada la extradición a la Argentina por el secuestro de Shaerer. Los 14 detenidos por el caso nunca revelaron qué pasó con el cuerpo del joven, la Justicia federal pudo comprobar que fue asesinado, pero no dio con los restos. Todos recibieron diferentes condenadas y aún están presos en diferentes unidades penales federales en el país.

Hubo varios rastrillajes en diferentes zonas de la provincia de Corrientes sobre la frontera con Brasil, pero todos dieron resultados negativos. La estimación que tiene la Justicia Federal en Corrientes, es que el cuerpo fue arrojado a un arroyo que desemboca en el Río Uruguay, todo en la frontera de Corrientes con Brasil.

La Justicia Federal de Corrientes logró reunir datos sobre dónde habría sido descartado el cuerpo del joven, un arroyo con desembocadura en el Río Uruguay en la frontera Corrientes - Brasil.

Rescate

La banda logró cobrar 277.300 dólares de rescate, dinero que fue llevado por la madre del joven, Pompeya Gómez, sin embargo, los captores nunca liberaron a Christian.

El padre

Juan Pedro “el vasco” Shaerer es el padre de Christian, fue un poderoso ministro de Salud durante el gobierno de Raúl “Tato” Romero Feris a finales de los ‘90. Cuando cayó esa administración tras una crisis política y de corrupción en 1999, el funcionario huyó a Paraguay donde reside hasta hoy tras lograr la ciudadanía y evitar así ser extraditado a la Argentina ya que la Justicia correntina lo requiere por viejas causas judiciales en esa provincia que datan de finales de la década del ‘90.

Un mes antes del secuestro de su hijo, 21 de agosto, unos hombres intentaron abordarlo en el ingreso a su domicilio en un lujoso barrio de Asunción del Paraguay. El ex ministro forcejeó con los atacantes que le dispararon a la cabeza y se salvó porque el proyectil solamente le rozó la frente. Treinta días después en un idéntico episodio, su hijo fue secuestrado.

“Es un día especial, que no es particularmente bueno. Recordamos siempre un suceso muy duro, triste, largo e indefinido que nunca termina de cerrarse. Pensamos que cuando se los detuvo a Maidana y Lormhan en Portugal se iba a saber todo, pero más allá de las conversaciones y datos no aportaron ninguna información cierta para dar fin a este drama, y tener un ligar donde ir a rezarle, a recordarle a Cristian”, dijo este martes el padre de la víctima a 18 años de un secuestro que pareciera no tener fin.