Una noche de terror y desesperación en el Barrio Río Paraná, en el extremo sur de la capital correntina, vivó una mujer con su beba de un año nueve meses. La pequeña se atragantó con una semilla de mandarina y empezó a tener dificultad para respirar.

Así, en brazos con su pequeña, Esmeralda Encinas llegó a los gritos a la sede de la comisaría 15. “Se me muere mi hija”, a lo que fue atendida de inmediato por efectivos que estaban de guardia. Luego de varios minutos y maniobras de reanimación los dos policías que atendieron a la niña, lograron que expulsara la semilla. Tras eso trasladaron a la beba y su madre al Hospital Pediátrico Juan Pablo II de la capital provincial.

Relato

“Anoche cerca de las 22:45, fue a la guardia de la Comisaría, una mujer con su bebé que se estaba ahogando con una semilla de una mandarina. Fue el cabo primero Gustavo Horacio Oviedo quien le hizo expulsar la semilla porque no podía respirar, y después se lo acercó hasta el Hospital Juan Pablo II”, relató el Oficial Subayudante Andrés Rodríguez quien estaba a cargo de la guardia en la dependencia policial.