A través de la publicación de un informe, la Argentina tiene la cuarta cifra de inflación más elevada del mundo, solo por delante de países como Venezuela, el Líbano y Sudán.

Según el informe, la inflación tiene que ver con sus políticas monetarias y fiscales.

Así, también se especifica que la suba de los precios de manera sostenida se relaciona con la “persistente inestabilidad macroeconómica”, lo que genera un deterioro del poder adquisitivo de los argentinos.

El informe, llevado a cabo por la organización no gubernamental de Buenos Aires, CREA, señala que el ránking de los países con mayor inflación son:

  1. Venezuela, con 668% de inflación.
  2. Líbano, con 224%.
  3. Sudán, 116%.
  4. Argentina, con un 50,9% de inflación.

Este reporte macroeconómico, indica que: “En la búsqueda de las posibles razones para la inflación, las autoridades nacionales ponen el foco en el incremento de precios internacionales. No obstante, si se compara al país con economías similares, hay razones para creer que no es así. En efecto, la situación argentina parece explicarse más por sus particulares políticas monetarias y fiscales que por las condiciones estructurales del país”.

Y además, señala: “Con el retiro de las medidas para paliar las consecuencias del coronavirus se produjo una reactivación económica y los precios comenzaron a acelerarse. Ya en 2021, previo a la guerra, la inflación global llegó a sus niveles más altos de los últimos 20 años, y, en particular, en los países centrales, donde alcanzó la cifra más alta de los últimos 30 años. Para este año el FMI pronostica un 6,8% de inflación a nivel global, mientras que solo hasta marzo EE.UU. ya contó con 3,1% de aumento de precios”.

La inflación responde, según el informe, a la inestabilidad de su macroeconomía asociada a una política monetaria laxa y a la escasez de divisas.

Finalmente, el informe hecho por CREA, afirma: “La particularidad de Argentina no viene dada por su condición de exportador de alimentos, sino, por la inestabilidad de su macroeconomía asociada a una política monetaria laxa y a la escasez de divisas impulsada por el riesgo institucional de la propia política oficial que desincentiva las exportaciones, principalmente las agropecuarias, dadas las múltiples restricciones a la comercialización que enfrenta el sector”.