Desde que se inició el bloqueo de la ciudad de Clorinda, las calles y sobre todo los barrios cercanos a la frontera se han "militarizado" con efectivos de la policía de la provincia.

Uno de los principales flujos comerciales con la ciudad bloqueada por contagios comunitarios ha sido la venta de mercaderías, sobre todo comestibles, a compradores del Paraguay, cuestión que se da desde hace muchos años.

El gobierno para evitar este tipo de circuitos ha puesto a la policía a ejercer controles, por fuera de sus competencias, a los estibadores, fleteros, comerciantes informales, aplicándoles regulaciones y controles por parte de la Dirección General de Rentas, contravencionales, infracciones y por supuesto, el procesamiento por el Art. 205 del CPA al violar la cuarentena.

Con antecedentes como un enfrentamiento que no pasó a mayores entre los trabajadores del "Barrio Chino" donde la actividad comercial es febril, hasta el propio intendente, Manuel Celauro, terminó con un proceso por atentado resistencia a la autoridad.

En las últimas horas, nuevamente y ejerciendo potestades que no quedan muy claras de donde se desprenden, funcionarios policiales interceptaron a uno de los fleteros que aparentemente llevaría mercaderías a la costa para pasarlas al Paraguay.

Se produjo un intercambio de mucha tensión donde los compañeros descargaron la mercadería en la vereda y el trabajador se dio a la fuga iniciándose una persecución por el centro de la ciudad de Clorinda con vehículos de la policía.

A pesar de las recomendaciones en cuanto a las persecuciones en una ciudad, la policía persiguió al fletero como si se tratara de un delincuente peligroso por varias calles hasta la avenida San Martín que es la principal avenida con mucho tránsito.

Al llegar hasta las calles Hertelendy y San Vicente de Paul donde el conductor de la camioneta atropelló el ingreso principal del escuadrón 16 "Clorinda" y allí concluyó la persecución que puso en riesgo al resto de los ciudadanos.

Finalmente después de negociaciones entre la fuerza nacional y funcionarios policiales, el trabajador decidió acompañar a los policías.