Jujuy muestra una paleta de contrastes paisajísticos que invita a adentrarse en las regiones de la Quebrada de Humahuaca, Valles, Puna y Yungas, con propuestas al aire libre para que el visitante se contacte en directo con el terruño, la cultura y la particular sazón de sus sabores.

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Además de los sitios emblemáticos y tradicionales como el cerro de Siete Colores, Las Salinas Grandes y Las Serranías del Hornocal, la provincia propone a los viajeros “armar su aventura” con opciones como senderismo y turismo rural y comunitario.

Pueblos de Jujuy que parecen detenidos en el tiempo ofrecen múltiples sensaciones a los ojos y sentidos del viajero, como los colores y la gastronomía de Purmamarca. Foto: Archivo Vía Jujuy

“Jujuy, lo que ofrece en sus productos turísticos es un mundo de contrastes con el acento puesto a experimentar el contacto con la naturaleza que varía en las regiones de los Valles, Yungas, Quebrada y la extensa Puna”, dijo a Télam la directora de Turismo de Jujuy, Sandra Nazar.

Las autoridades turísticas celebraron que en los primeros días de la temporada de verano 2022, Jujuy registra un 80% en promedio de ocupación hotelera en sus 12.000 plazas disponibles.

Alentados por el alto impacto que generó el programa Previaje, la provincia aglutinó a 230 prestadores de servicios que adhirieron a la política pública nacional, entre agencias de viaje, transporte y alojamiento.

El turismo rural de base comunitaria ofrece en Jujuy una modalidad muy valorada por viajeros experimentados.

En los últimos años Jujuy trabaja para que el desarrollo turístico adquirido por la Quebrada de Humahuaca -declarada Patrimonio de la Humanidad en 2003- “se derrame en otras regiones”, como lo indican las campañas de promoción turística en redes sociales bajo la premisa “Energizate en Jujuy”.

LA EXPERIENCIA DE SER UNO CON EL ENTORNO

Con la propuesta de turismo rural de base comunitaria los turistas disfrutan de la belleza de la naturaleza y además participan de un intercambio auténtico con los lugareños y contribuyen a la economía y bienestar de pequeñas comunidades rurales.

Caspalá es el pueblo estrella del departamento Valle Grande para descubrir la vida comunitaria, luego de ser recientemente distinguido por Organización Mundial de Turismo por calidad patrimonial entre los más sostenibles del mundo.

Turistas disfrutan tomarse fotografías en las alturas de Salinas Grandes, en Jujuy, un destino turístico de paisajes y experiencias inolvidables. Foto: REUTERS/Agustin Marcarian

Allí se puede vivenciar los rituales, participar de las festividades, las tradiciones y prácticas artesanales de antaño, como la confección de rebozos multicolores, por lo que se luce como una propuesta con “mucha identidad y cultura”.

Los pobladores prefieren evitar la llegada masiva de visitantes a estos destinos, debido a que se los recibe en casas de familias y cuentan con plazas limitadas tanto para la pernoctación como para las actividades.

El ámbito rural en la Quebrada de Humahuaca, una singular oportunidad para vivenciar la cultura de sus pueblos. Foto: Vía Jujuy

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Otra opción es el paraje Ocumazo, donde existe un gran perfeccionamiento de la agroecología y además, en pueblos como Rodero, se impone una oferta de cabalgatas, mientras que en el paraje de Hornaditas los anfitriones son especialistas en convertir a los turistas en protagonistas de la vida cotidiana del campo.

A ellos se suma el colorido pueblo Cianzo, cercano a las Serranías del Hornocal, para disfrutar de un comedor entre los cerros o bien llegar al pie de la inmensidad del cerro multicolor para disfrutar de una extensa finca, en el departamento Humahuaca.