Luego de que fuese el buque que liderara el Grupo Escolta 40.3, de la Fuerza de Tarea 40 y que haya transportado a las Fuerzas Especiales que recobraron la Soberanía Nacional en Malvinas, el “Santísima Trinidad” (40.3.3) está a disposición de las voluntades políticas de si van a venderlo como chatarra, (tal cual lo había dispuesto el presidente Alberto Fernández, bajo el Decreto 1017/20, firmado el 17 de noviembre de 2020) o va a formar parte del Patrimonio Cultural de la Nación como lo indica la ley 25197.

Decreto 1017/20

El hecho es que muchos, quizás sin conocimiento, se olvidaron que el buque quedó inhabilitado para navegar después del problema en su línea de eje de propulsión. Muchos años estuvo “atado” al muelle del Comando de la Flota de Mar en la Base Naval Puerto Belgrano. Muchos años de “día de puertas abiertas”, el buque fue visitado y exhibido mostrando su historia, donde estuvieron los Comandos Anfibios y Buzos Tácticos, antes del desembarco en la noche del 1 de abril de 1981. Muchos años a flote, con inversión del Estado y es posible que, mediante decisión política, cumpla un nuevo rol como Buque Museo.

En 2004 fue dado de baja y su destino fue proveer de material instrumental a su gemelo, el Destructor A.R.A “Hércules”, otra embarcación del Tipo 42. En 2013, el Destructor “Santísima Trinidad” se inundó y quedó semisumergido por su lado izquierdo (babor). Se escoró casi 80 grados de su eje hacia babor y ahí quedó hasta 2015, cuando fue reflotado luego de una ardua tarea de los buzos del Servicio de Salvamento de la Armada Argentina.

Luego de un año y algunos meses, el personal de Buzos de Salvamento de la Armada Argentina, lograron reflotar al destructor y llevarlo a dique seco.

Algo que parece ser es que, no hay quienes se quieran hacer cargo de este buque de 125 metros de largo, que cuenta con 47 años desde su botadura, 41 años que fue designado a la Armada Argentina, con navegaciones importantísimas y la historia en sus cubiertas. Hay quienes ponderan solamente el lado económico del asunto. Ese buque llevó a bordo al primer caído en combate, Capitán Pedro Giachino, a los miembros de la Agrupación de Comando Anfibios y la Agrupación de Buzos Tácticos que desembarcaron para la recuperación de nuestra soberanía en las Islas Malvinas.

El “Santísima Trinidad” fue punta de lanza en la “Operación Rosario” y hoy cuando muchos se preocupan por hacer logos institucionales, levantan las banderas malvinizadoras, pero que en los actos no cantan el Himno Nacional ni la Marcha de Malvinas, el buque sigue esperando y generaciones desconociendo, sumergiéndose en la ignorancia de lo que representa Malvinas, los Héroes que volvieron, los que quedaron y los medios que se utilizaron.

Comandos Anfibios a bordo del Destructor A.R.A "Santísima Trinidad"

Hoy, los argentinos y argentinas, estamos ante la posibilidad de dejar un legado realmente valioso para las generaciones, así como los buques museos en Puerto Madero que representan las glorias navales argentinas. En el caso de la Corbeta “Uruguay” que fue la primera unidad que realizó un rescate en la Antártida. La Fragata “Sarmiento” o el Aviso “Comandante General Irigoyen”, en la localidad bonaerense de San Pedro, cada uno con sus historias a cuestas.

Hoy, en vísperas de los 40 años de la Gesta de Malvinas, que enfrentó a nuestro país contra un enemigo poderoso, ayudado por la OTAN y algunos países sudamericanos, podemos recapacitar y darle un giro al Decreto 1017/20 y dar lugar a lo dispuesto por la sala II de la Cámara Federal de Bahía Blanca, quien ratificó los términos de la cautelar dictada por el juez federal de primera instancia Walter López Da Silva en setiembre pasado que impidió cualquier medida relacionada con el destino final del destructor “Santísima Trinidad” ordenando al estado atenerse a lo que se resuelva en un juicio en el que se aborde su afectación al patrimonio cultural de la Nación o su venta como chatarra tal como pretende el Poder Ejecutivo Nacional.

Buque Museo "Corbeta Uruguay", Patrimonio Cultural de la Nación.

Hoy, al saber que ratificaron la cautelar, causó satisfacción en las organizaciones relacionadas con la gesta de Malvinas y que confían en que finalmente el Presidente Alberto Fernández desista de su intención de venta y otorgue la partida presupuestaria necesaria para poner al Destructor “Santísima Trinidad” en valor y transformarlo en un museo malvinero.

En la ciudad de Ushuaia, Tierra del Fuego, un hombre presentó un proyecto, una idea, acerca del destino para la nave. Siendo Ushuaia, la capital de la provincia y por ende, capital de Malvinas, solicitó mediante un escrito darle forma institucional a su idea y que la unidad permanezca en la ciudad austral para ser expuesta como museo. Además la presencia de ese buque, no solo representa un museo, sino que representa historia, cultura, educación, soberanía e identidad nacional.

Considerar la “Causa Malvinas” como una causa nacional, llevará unidos a todos los argentinos bajo el cobijo de nuestra insignia celeste y blanca. Desoír los proyectos emanados de la sociedad, no actuar en efecto a los mismos, es directamente proporcional al establecimiento, arraigo, desarrollo y permanencia británica en nuestros territorios nacionales insulares y marítimos correspondientes.

El Destructor "Santísima Trinidad", amarrado junto al Destructor A.R.A "Hércules", frente al Comando de la Flota de Mar de la Base Naval Puerto Belgrano. (foto de archivo).