Miles de mendocinos esperaron el año 2020 con una enorme expectativa. Elegir su futuro, conocer nuevas personas y sacarse el uniforme. La melancolía de terminar la secundaria quedaba de lado y la emoción por ingresar al mundo universitario los desbordaba. Pero en marzo la pandemia por coronavirus posterga el sueño y les impone a los jovenes universitarios un nuevo desafio.

Un terreno completamente desconocido. Algunos afortunados tienen alguna cara conocida, otros apenas saben qué hacen allí. De repente el enorme edificio que hacía un año planeabas recorrer se convierte en una simple pantalla dividida con caras extrañas o un mail repleto de archivos por leer.

María Paz Serrano Musri, estudiante de primer año de Diseño Gráfico en la Universidad Champagnat aseguró: "Es un año complicado porque nunca pude asistir físicamente a la facultad, el pre universitario lo realicé virtualmente porque comenzó al mismo tiempo que el aislamiento obligatorio. La carrera que elegí es muy práctica y hacer entregas y cursar de manera virtual se dificulta mucho. De a poco estoy encontrando la forma organizarme mejor y disfrutar más la carrera".

Al igual que María Paz, Josefina Villegas estudia Enología en la Universidad Juan Agustín Maza y dijo: "La facultad es un mundo aparte, es todo un desafío y más ahora con todo lo que estamos viviendo. En mi caso ha sido una experiencia muy estresante". Además aseguró que para ella estar tantas horas frente a una pantalla no fue igual de atractivo que presencial y que la concentración pende de un hilo. "Cuando te hacen degustar un vino los profesores están al lado tuyo y te guían. Ahora esas clases son sentada en mi cocina intentando percibir eso, que uno como primerizo no siente fácilmente".

Con respecto a la adaptación al mundo facultativo y a la nueva modalidad, Bautista Guerra, estudiante de Periodismo afirmó: "Me estoy adaptando bastante bien, al principio me costó pero ya tengo un grupo de estudio y amigos, así que estoy bien". María Paz por otro lado dijo: "Al principio fue difícil adaptarme, me costaba mucho organizar mis horarios. Creo que se complicó más porque nadie estaba preparado para lo que está pasando y fue algo totalmente nuevo, tanto para alumnos como para docentes. Todos tuvimos que buscar la manera de adaptarnos y de hacerlo de la mejor forma posible. Por suerte se formó un grupo grande y lindo en donde nos ayudamos todo el tiempo, eso facilita muchísimo las cosas".

Los tres jóvenes consultados aseguraron que mucho compañeros dejaron la carrera a mitad del primer semestre o simplemente dejaron de participar en los inicios del segundo. Si bien no aseguran que el principal motivo sea la modalidad virtual, intuyen que fue la pandemia en sí la causante.

Para mucho, en distintos sectores, el 2020 fue un año perdido por la parálisis general, tanto nacional, como global. En el ámbito académico no lo fue, "No creo que haya sido un año perdido. Tal vez en experiencias, que se que las voy a poder vivir más adelante", aseguró positiva Josefina.

La modalidad virtual es la herramienta que permite continuar trabajando y estudiando en estos tiempos difíciles, pero no es tan rica como el mano a mano. "Creo que mi desempeño hubiera sido un poco mejor. Me hubiera servido para las materias prácticas que las clases sean presenciales", dijo Bautista. Ambas chicas coincidieron con él y María Paz puso un claro ejemplo: "A mí me cuesta mucho dibujar. Al principio no tenía ni una base y que me expliquen todas las técnicas a través de la virtualidad y que no haya nadie guiándome cuando lo hago me dificultó bastante". Josefina por su parte aseguró: "Siento que pude hacer muchas más cosas durante el cursado virtual. Ese fue el pro que le encontré yo, aunque hay veces que en casa te da más fiaca".

Estos jóvenes y mucho más tuvieron un gran cambio de planes, pero siguen ansioso por comenzar el cursado presencial cuando la situación sanitaria lo permita. Si bien aún no hay una fecha confirmada, tienen la esperanza de hacer segundo en un aula junto a sus amigos y profesores.