Lo que ocurrió este viernes en el Santuario de Elefantes de Brasil será verdaderamente inolvidable para las elefantas asiáticas Pocha (56) y Guillermina (23), en especial si se tiene en cuenta esa fama de persistente que acompaña a la memoria de los elefantes. Y es que “las chicas”, que hasta hace 3 semanas vivían solas en un triste recinto de tierra, cemento y piedras del Ecoparque de Mendoza, terminaron de conocer por fin al resto de la manada que vive en el lugar y que convivirá con ellas una vez que terminen de adaptarse al lugar y abandonen los distintos patios aislados donde están interiorizándose con su nuevo hábitat.

Contándolas a ellas, en total son 7 las elefantas asiáticas que ya viven en el sector de hembras asiáticas del Santuario Global de Elefantes de Brasil (tal es su nombre exacto). Sin embargo, desde que llegaron al lugar -el jueves 12 de mayo-, las ele mendocinas” (que son madre e hija) todavía no han logrado soltarse por completo en la inmensidad del predio, sino que -de a poco y patio por patio- van conociendo el lugar. Respecto a las otras 5 elefantas que ya viven en el lugar, una a una se fueron dejando llevar por la curiosidad. Así fue como Lady -una de las más ancianas del santuario- se convirtió en la primera en ir a “chusmear” y se acercó el 16 de mayo al patio donde estaban Pocha y Guillermina. Aunque no llegaron a mantener un contacto físico (estaban separadas por una gruesa valla metálica), Pocha y Guille -de un lado- y Lady -del otro- estuvieron inmóviles durante varios minutos, observándose detenidamente entre sí.

“¡Bienvenidas!”: las elefantas Pocha y Guillermina ya interactuaron con toda la manada en Brasil Foto. Foto: Facebook Global Sanctuary for Elephants Foto: Facebook Global Sanctuary for Elephants

Y esta semana fue el turno de que las otras 4 elefantas les dieran la bienvenida a sus nuevas vecinas. Primero fue Maia (el lunes 23) y este viernes completaron las visitas de presentación formal Bambi, Rana y Mara, las otras 3 paquidermas que fueron a presentarse todas juntas. A diferencia de Lady, las 4 elefantas que llegaron durante los últimos días a las inmediaciones del recinto donde Pocha y Guille permanecen todavía mantuvieron un contacto físico con las nuevas, pese a que siguen separadas por una gruesa y pesada valla. Y es que en los videos compartidos por las redes sociales del santuario (Global Sanctuary for Elephants) se ve la manera en que las elefantas que ya llevan años instaladas en el lugar cruzaron sus trompas por entre los barrotes de la cerca para palpar a sus nuevas compañeras.

Lo que no se ha podido advertir en los distintos videos es si las elefantas históricas del sector de asiáticas del santuario cumplieron con la formalidad de acercarles a sus nuevas vecinas llegadas de Mendoza algún obsequio de bienvenida, ni tampoco si Pocha y Guille les pidieron una taza de azúcar. Pero de lo que no quedan dudas es de que madre e hija -quienes este sábado cumplen 3 semanas desde el momento en que abandonaron Mendoza- cada vez están más familiarizadas con el extenso entorno selvático y más acorde a su hábitat natural en el que vivirán lo que les quede de vida y luego de décadas enteras -desde que nació, en el caso de Guille- de una vida condenada al cautiverio.

La recepción de las otras elefantas a Pocha y Guille

El lunes 16 de mayo, luego de pasar su primer fin de semana en el santuario (en algunos recintos preparados para los primeros días y la adaptación), Pocha y Guillermina recibieron la visita de Lady y fue la primera interacción con otra elefanta del lugar. Parsimoniosas, las 3 elefantas mantuvieron un sostenido contacto visual durante varios minutos, aunque no pasó de ello.

Pocha y Guillermina “conocieron” un árbol, interactúan con sus compañeras y no dejan de explorar. Foto: Gobierno de Mendoza.

Luego, el lunes pasado -23 de mayo- fue Maia quien se dejó llevar por la curiosidad y se acercó a uno de estos patios para echarles un vistazo a las nuevas inquilinas. A diferencia del contacto con Lady, aquí Maia, Pocha y Guillermina entrecruzaron sus trompas para presentarse y conocerse más en detalle. Y ayer, viernes 27 de mayo, fue el turno de las otras 3 elefantas que llevan ya tiempo instaladas en el lugar para presentarse ante sus nuevas compañeras, quienes no abandonan los recintos delanteros todavía.

“¡Bienvenidas!”: las elefantas Pocha y Guillermina ya interactuaron con toda la manada en Brasil Foto. Foto: Facebook Global Sanctuary for Elephants Foto: Facebook Global Sanctuary for Elephants

“Ahora que Pocha y Guillermina interactuaron con Lady y experimentaron sus primeros contactos con Maia, teníamos curiosidad por ver cómo reaccionarían al conocer a Bambi, Mara y Rana, y viceversa. La oportunidad llegó cuando las tres niñas estaban en el recinto 4, al lado del recinto 3 donde Pocha y Guillermina pasaban un rato. No estamos seguros de qué grupo de chicas vio primero a las otras, pero Pocha y Guillermina regresaron rápidamente al cobertizo después de ese primer vistazo. El cobertizo parece ser un espacio seguro para ellas, por lo que tiene sentido que quieran volver a la base segura y restablecerse durante unos minutos después de un momento de acción. Sin embargo, no duró mucho, ya que ambas corrieron nuevamente hacia la cerca que separaba los dos recintos. Hubo muchas vocalizaciones, lo que llevó a Mara a alejarse a los arbustos por un rato. Ella parecía ser la menos emocionada por la interacción, aunque volvió a saludarlas más de una vez”, destacaron en la página de Facebook del santuario y en la descripción del video donde se compartió el video del acercamiento entre nuevas e históricas.

Fue Bambi quien tomó la iniciativa y se animó a cruzar su trompa primero para interactuar con “las nuevas”. Mientras que Pocha se mostró receptiva a la bienvenida, Guille comenzó a emitir algunos sonidos (se le llama vocalizaciones y es parte de la manera en que se comunican). Esto derivó en que Bambi y Mara se alejaran hacia los arbustos para contestar con otras vocalizaciones, lo que -en consecuencia- llevó a Pocha y Guille a alejarse de la valla también con dirección al cobertizo y respondieran con sus propios sonidos. “Las interacciones tuvieron muchos momentos de alta energía que, aunque positivos, todavía bordeaban ser un poco abrumadores por momentos. Tras décadas de confinamiento, alejarse de tanta actividad ayudaba (a Pocha y Guillermina) a que no se sobreestimularan”, destacaron desde el santuario.

Quien quedó como mediadora de ambas “conversaciones cruzadas” fue Rana, quien intercambiaba vocalizaciones con Guille, por momentos, y con Mara, cada una por su lado. Poco a poco las elefantas fueron integrándose y volvieron a acercarse entre sí -valla mediante-.

“En este video, puedes ver a Pocha llegando primero a la cerca, seguida de Guillermina. Bambi se acerca a la valla, mientras que Mara se queda más atrás. Bambi y Guille se acercan y Rana se para detrás de Bambi. Pocha finalmente camina hacia el frente y se para de lado hacia Bambi. Al fondo se puede ver a Mara inspeccionando suavemente a Guillermina. En medio de todo, el espíritu guía y tranquilizador de Rana”, cerraron la descripción en el video.

“¡Bienvenidas!”: las elefantas Pocha y Guillermina ya interactuaron con toda la manada en Brasil Foto. Foto: Facebook Global Sanctuary for Elephants Foto: Facebook Global Sanctuary for Elephants

Como en casa

En total, todo el predio del Santuario de Elefantes de Mato Grosso cuenta con 1.500 hectáreas. Está dividido en 4 sectores: hembras asiáticas -donde llegaron Pocha y Guille-, machos asiáticos -donde se espera que llegue el elefante Tamy cuando se vaya del Ecoparque mendocino-, hembras africanas -aquí tiene un lugar reservado Kenya, también en Mendoza hoy- y machos africanos

Desde que madre e hija -que partieron de Mendoza el 7 de mayo y llegaron a Brasil el jueves 12- arribaron, no han abandonado todavía los primeros patios y recintos del santuario. Pero ello no impidió que, apenas salieran de los contenedores disfrutaran de un merecidísimo “baño de tierra” (consiste en arrojarse enormes cantidades encima de su cabeza y de su lomo utilizando la trompa), algo que los elefantes y las elefantas suelen disfrutar mucho y que ni Pocha ni Guillermina habían podido realizar jamás en el Zoológico de Mendoza y luego en el reconvertido Ecoparque de la provincia.

Pocha y Guillermina “conocieron” un árbol, interactúan con sus compañeras y no dejan de explorar. Foto: Facebook Elefantes Unidos del Sur.

Otro “placer” del que las dos elefantas disfrutaron en sus primeros días en el santuario de Mato Grosso fue el de frotarse y palpar con su trompa un árbol. Y es que Guillermina nació en 1998 en el entonces Zoo de Mendoza, por lo que había vivido sus 23 años en cautiverio y jamás había conocido ni interactuado con un árbol. Pocha, en tanto, nació en la India en 1965, pero llegó al zoo mendocino con 3 años y -desde entonces- tampoco había podido estar en contacto con un árbol.

Además, las dos elefantas también han tenido tiempo para otra de sus actividades favoritas: los baños de barro. Esta actividad consiste directamente en introducirse a los lodazales que hay en el lugar y embadurnarse con barro todo el cuerpo.