El gobernador Rodolfo Suárez no pasó por alto dos temas que han generado más de un conflicto, el agua y la minería.

En el discurso en la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura, el gobernador se lamentó por no contar con los recursos que podría generar la actividad minera en Mendoza para volcarlos a mejorar el sistema hídrico ante la crisis por la escases del preciado elemento que atraviesa la provincia. Además criticó sin rodeos “los fanatismo absurdos”.

“Desde el primer momento que me ha tocado conducir el Estado, he considerado vital trabajar para fortalecer una cultura respetuosa que considere que el agua es el recurso estratégico más importante”, dijo.

“Ante uno de los mayores problemas que padece la humanidad, como es el calentamiento global, oportunamente creí necesario encarar un proceso de mitigación a escala local, comenzando a reconvertir el uso de energías no renovables, dando lugar al uso de energías limpias tan pronto como fuese posible”, prosiguió Suárez.

El gobernador reconoció que el avance en energías renovables y también en la optimización del recurso hídrico fue escaso pero aclaró que es porque no cuenta con los recursos necesarios, como el de la minería, para hacer frente a tamaña inversión.

“Por su envergadura total sólo sería posible abordar de raíz a través del aprovechamiento racional y sustentable de nuestra enorme riqueza en minerales”, remarcó.

En ese sentido, consideró que esos beneficios provenientes de la minería “pretendíamos que fuesen destinados en su totalidad a dotar a Mendoza de las infraestructuras estratégicas necesarias para colocar al recurso hídrico como prioridad, a través de la incorporación de las soluciones tecnologías que nos permitiesen trabajar en la optimización, el reúso y la reserva. No pudo ser”, se lamentó el mandatario.

“Espero que la conciencia de nuestra finitud y los fanatismos absurdos no nos impidan pensar, planificar y ejecutar las obras para beneficio de las generaciones venideras.