Un condenado de 20 años de prisión tomó la desición de tragarse una bombilla y por eso fue trasladado al Hospital San Martín donde le realizaron la extracción del utensillo y en donde se encontraba en reposo con custodia. Lo curioso es que Olivares pasadas las 22 horas del miércoles, y aprovechando un descuido de la guardia, se fugó del hospital.

Alertados del escape la policía montó un operativo para recapturar al preso y tras unas horas lo encontraron en la casa de un familiar en Barrio Las Flores de la ciudad informó Radio La Voz.

Cuentan que el motivo de la ingesta de la bombilla es porque Olivares estaría pasando una recaída emocional debido a un problema familiar.

Ya nuevamente en el Hospital el prófugo seguirá en custodia hasta que termine con los cuidados post operatorios y una vez recuperado se lo traslade a la Unidad Penal 1 de Paraná.