El pasado mes de febrero renunció Eduardo Casella (Quique), Ingeniero Agrónomo, miembro de la Dirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de Pérez. En el 2018 lo habían llamado para ocuparse del tema fitosanitario y la aplicación de agroquímicos en el periurbano. En diálogo con Vía Pérez dio más datos del porqué de su renuncia.

Quique Casella es un Ingeniero Agrónomo reconocido y muy respetado por los productores de nuestra ciudad. Comenzó su trabajo en la Municipalidad y puso allí todo su esfuerzo empezando desde cero. “No había nada hecho y lo primero que hicimos es una ordenanza por todo el descalabro que se producía en función de las denuncias que hacían los vecinos ante las aplicaciones de agroquímicos en zonas pobladas”, expresó.

Teniendo en cuenta que Zavalla, Roldán, Funes, Rosario tienen su ordenanza, Quique comenzó a trabajar en la de Pérez. “A mí me conformó bastante porque aborda la totalidad de los puntos y a juzgar por los resultados se terminaron los conflictos. Otra cosa que me satisfizo mucho es que fue muy bien recibida por los productores”, dijo Casella.

Proteger el ambiente, proteger a los vecinos y cuidar a los productores

Un trabajo arduo y muy valorado tanto por los vecinos como por los productores, ya que no es fácil contentar a ambos. “Si bien hay mucho por trabajar en el tema de la ordenanza, nosotros fijamos una zona de exclusión de fumigaciones a 100 metros de la zona urbana y 400 metros de la zona de amortiguamiento con control, donde está permitida la aplicación de agroquímicos pero de forma controlada y supervisada”, sostuvo.

Los productores tienen que presentar una receta y son los ingenieros agrónomos como asesores fitosanitarios los únicos responsables de la emisión de la misma. En ella se identifica al productor que quiere realizar la aplicación, el tipo de producto a utilizar, la empresa que realizará la aplicación, las condiciones climáticas, y el control y verificación del cultivo a tratar. “Aparte generamos recursos porque ellos pagan por receta con o sin control y se hace un acta de aplicación con la firma de la empresa aplicadora y la del inspector”.

Casella y todo el equipo de Medio Ambiente le pusieron garra al proyecto y se realizó un trabajo extraordinario. Con su camioneta se dirigía a cualquier hora para supervisar y hacer cumplir la ordenanza. Hay que tener en cuenta que solo cuando se dan las condiciones climáticas adecuadas se puede aplicar el producto. Es decir que el productor que esté dentro de la zona de los 400 metros, y con las condiciones climáticas a favor, tiene que ir con la receta para poder aplicar los productos, y además ese momento puntual debe ser controlado por el Ingeniero Agrónomo Municipal.

“A veces le tenía que explicar a algunos productores que tenían que volver a hacer la receta porque ese producto no estaba permitido. Esa es la forma de proteger el ambiente, de proteger a los vecinos y de cuidar a los productores”, dijo Casella con la convicción de quien lo tiene bien experimentado.

La nueva Ley del árbol

“Yo ya me venía venir cuando entré a trabajar en la Municipalidad que me caería el tema arbolado. Si el tema fitosanitario es conflictivo imaginate el tema arbolado y como pertenece al área de Medio Ambiente, venía calzado”, aseguró. Es así como se trabajó también en esa ordenanza “que modificamos, ampliamos y actualizamos de acuerdo a la nueva ley del árbol”.

Casella, junto con su equpio de la Dirección de Medio Ambiente con quienes mantiene una excelente relación, consiguieron ordenar también lo que se refiere al arbolado. “Implementamos un protocolo muy especial y eficiente, de acuerdo a los medios con que contábamos aunque podría haber sido muchísimo más eficiente”, explicó.

¿Cómo es el protocolo?

Llegan cientos de reclamos y muchas veces es difícil contentar al vecino que reclama porque le molesta el árbol, pero Casella se dirige a las direcciones con su camioneta particular, “saco fotos, hago un diagnóstico y un dictamen”. Luego viene la solución, que a veces coincide o no con lo que quiere el vecino.

“Al principio habíamos arrancado bien. Teníamos herramientas y el área de alumbrado nos prestaban personal y muchas veces la grúa por la tarde. En su momento había hecho una cuadrilla mínima con tres chicos para las tareas más básicas y así poder disuadir al vecino para que no lo haga por su cuenta, sin respetar la integridad del árbol. Los iba preparando y en dos semanas pudieron realizar distintos trabajos con los elementos de seguridad apropiados. El Sindicato nos los sacó con la excusa que no tenían los elementos de seguridad”, explicó Casella.

Tal como lo relató el Ingeniero, también hubo un problema con la grúa y el Sindicato ya que de un momento a otro no se la prestaron más. “Es así como le dimos curso a podadores particulares entregándoles un carnet con autorización para intervenir en esos trabajos pero siempre bajo nuestra supervisión. Los incorporamos a ese protocolo y les ofrecimos un curso de capacitación. Más adelante tampoco se pudo contar con el aporte del área de alumbrado porque el Sindicato no lo permitió.

“Cuando el vecino llama para podar el árbol, nosotros llamábamos al podador y les dábamos las indicaciones para que lo realicen como correspondía. A veces el vecino sin saber quiere que se haga como el quiere, pero lo bueno es hablar con los vecinos y llegar a un acuerdo, para que sepan porqué se hace de un modo u otro”, aclaró. Más adelante se pudo contratar una empresa de Rosario.

“Las sanciones no corrían por nuestra cuenta y yo quisiera saber qué multa le ponen al vecino”. Casella cuestionó con indignación: “¿A la gente le prohibimos extraer árboles y le buscamos la vuelta para no sacarlo y desde la Municipalidad hacen esto?”.

El porqué de su renuncia

El año pasado desde Obras Públicas pidieron a la Dirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de Pérez un relevamiento de los árboles de calle Morelli entre Yapeyú y San Martín. Casella afirmó que eran seis árboles los que se debía extraer y bajo su concentimiento se quitaron tres cuando se realizó la poda en las calles 1° de Mayo y Morelli.

El 9 de febrero de este año, Casella recibió un llamado para que acuda urgentemente a la zona donde comenzarían las obras para explicarle a la empresa qué árboles faltaban extraer. “Hablé con el encargado de la empresa y le expliqué qué árboles se podían sacar y cuáles no. Marcamos incluso con pintura roja cuáles si y cuáles no, pero al final talaron todos, menos las palmeras y algún otro más. Entonces ¿para qué me llamaron?”, dijo sorprendido.

Además el comentario que hizo un Concejal del oficialismo a través de las redes, hizo que tácitamente señalaran a Casella como reponsable. “Lo llamé y no me atendió, pero un día, cuando iba a dejar unos papeles, lo crucé y lo paré”. Le manifestó que sus afirmaciones en las redes sociales no eran verdad. “Me dijo que yo no era el único Ingeniero Agrónomo”.

No es la primera vez que un funcionario renuncia y hace mensión a la falta de recursos, diálogo y escucha dentro del Ejecutivo y también a la injerencia de voces externas que son difíciles de callar. Para Casella es difícil abordar todas estas cuestiones pero salió a tiempo y con la frente en alto.