Claudia Serran es acompañante terapéutica y durante la primera etapa de la pandemia tuvo que realizarse hisopados de forma diaria para trabajar. Luego de un PCR mal realizado en una clínica privada de la ciudad de Caleta Olivia, Santa Cruz, la mujer perdió el cartílago de la nariz y exige que la operen.

“Me llamaron para tomar un servicio de una señora que estaba a punto de fallecer y los hijos no daban más con su cuidado. Tomé el trabajo con un compañero, que se hizo el hisopado en un hospital y el mío lo hicieron en un laboratorio privado en el cual cobraron 10 mil pesos y lo pagó la hija de la señora”, indicó Claudia en diálogo con “El Caletense”.

Los problemas empezaron luego de haberse realizado el testeo. “Me empezó a picar, a molestar. Me entregaron el negativo. El doctor me dijo que era algo común, y pasó el tiempo, la señora murió y tomé otro servicio pero seguía con molestias dentro de la nariz, donde me salía una especie de sangre gelatinosa constantemente y se me estaba brotando la cara”, explicó.

En cuatro meses el cartílago se le deshizo y la medicación que tomó le provocó complicaciones. Imagen Ilustrativa. Foto: Imagen ilustrativa / Web

Tenía aproximadamente cuatro o cinco centímetros de dilatación en la fosa nasal. Estoy así desde el cinco de agosto. En cuatro meses se me deshizo el cartílago”, agregó.

No tengo el cartílago que tiene normalmente la nariz. Llegué a tener 18 mil glóbulos blancos, con una anemia crónica. Se me habían reventado todas las venas y soy alérgica a la penicilina, ya no recibía más antibióticos porque me lastimaron muchísimo los brazos”, expresó tristemente ante su situación.

Ahora debe viajar de urgencia a Córdoba, donde están sus dos hijas menores de edad que están retenidas por el juzgado. “Por este motivo es el apuro de la operación. Si se me vencen los plazos procesales no vuelvo a ver nunca más a mis hijas. Pero al tener infección, me dicen que todavía no me pueden operar. No me dan ninguna solución”, finalizó.