Un detenido por el crimen de Candelaria, la nena rosarina alcanzada por una bala perdida en Navidad

El hombre es vecino de la familia y quedó a disposición de la Justicia por tenencia de armas y municiones.

Candelaria tenía cinco años, sus padres donaron sus órganos.
Candelaria tenía cinco años, sus padres donaron sus órganos.

La trágica muerte de Candelaria Enrique, la nena de cinco años que recibió una bala perdida en el cráneo en Navidad, motivó a la detención de un vecino este viernes por la tarde en la zona de Iriondo al 3900. El hombre fue allanado y se le encontraron municiones y un arma que podrían haber sido los utilizados para disparar el domingo 25 de diciembre en medio de los festejos.

Se trata de un joven de 30 años sindicado como Juan Gabriel C., que quedó detenido como posible responsable de haber emitido disparos, alcanzando uno de ellos la cabeza de Candelaria, que celebrara con su familia en ese momento. El impacto de la bala le causó muerte cerebral irreversible, por lo que sus padres donaron sus órganos y despidieron sus restos en medio de una tristeza absoluta.

Del material secuestrado se destaca un revólver calibre 22, una caja de cartuchos del mismo calibre, una caja y 19 cartuchos calibre 9x19 mm, otra de cartuchos 7,62 x 51; 12 cartuchos de escopeta calibre 16 posta de plomo y un teléfono celular. Tras el operativo, se peritará el arma, tal como se hizo con la de otro vecino, cuyo análisis resultó negativo.

¿Cómo fue el hecho que terminó con la pequeña Candelaria muerta?

Pasada la medianoche del sábado 24 de diciembre, Candelaria y su familia salieron a festejar Navidad en la vereda de su domicilio, en la zona de Iriondo al 3900, barrio Alvear. Entre los ruidos de la pirotecnia nadie advirtió el sonido particular de un arma de fuego; por eso cuando su tío la vio en el suelo lo primero que pensó fue que se había tropezado.

Fue cuando quiso levantarla que se dio cuenta que la nena estaba bañada de sangre. La llevaron de urgencia al Sanatorio de la Mujer y allí detectaron que era una herida de bala en la cabeza y que había ingresado con muerte cerebral. Con un cuadro completamente irreversible, los padres de Candelaria hicieron de la tragedia un acto de amor y donaron los órganos.

El hecho produjo bronca y congoja en el barrio, que aún busca al responsable de este crimen absurdo. “Hoy nos toca despedirte, nuestra dulce Cande. Hay muchas preguntas en nuestra cabeza y no podemos responder el por qué. Simplemente recordar todos los momentos compartidos, el verte crecer desde tan pequeñita hasta que cumpliste tus 5 añitos”, publicaron desde la cuenta del jardín de infantes Sapo Pepe al que la chiquita asistía.