Por lo general, médicos, psiquiatras y especialistas en psicología diagnostican la depresión basándose en los síntomas. ¿Pero cuáles pueden ser estos indicios? Muchas personas dicen sentirse tristes, desesperanzadas, pesimistas, inútiles, irritables, culposas o con una sensación de vacío persistente.

También es común escucharlas hablar de una gran pérdida de interés por actividades que antes les daban placer –incluido el sexo–, así como de fatiga, disminución o aumento del apetito (y del peso) y problemas para dormir, que pueden manifestarse en forma de insomnio, pero también de sueño excesivo. Además, a algunas de ellas les cuesta concentrarse, recordar o tomar decisiones, presentan malestares digestivos e incluso tienen pensamientos suicidas.

Los profesionales utilizan listas específicas de síntomas (criterios) que los ayudan a diagnosticar diferentes tipos de trastornos depresivos y distinguir entre una depresión real y otros cambios –esperables– del estado de ánimo ante diferentes circunstancias de la vida, como un duelo, un despido...

Cada individuo que desarrolla algún síntoma depresivo o cree tener una depresión, debe consultar con su médico, psicólogo o psiquiatra para que este determine el tratamiento específico. Cada persona es un ser único con circunstancias personales y puntuales, y así también será el abordaje de su depresión. Antes de automedicarse es fundamental consultar a los especialistas.

Y en el caso de percibir síntomas en un ser querido o allegado, lo mejor es sugerirle que visite a un especialista para abordar mejor lo que le sucede. Jamás hay que recomendar ninguna medicación, sino consultar con un profesional.

Muchas personas con depresión dicen sentirse tristes, inútiles, irritables o con una sensación de vacío persistente.

Una depresión mayor puede comenzar en cualquier momento de la vida; no obstante, la edad promedio de inicio es a los treinta años. Es muy importante saber que estas problemáticas pueden superarse con psicoterapia y los fármacos adecuados indicados por un médico. Hay caminos y herramientas para salir adelante, por lo que es indispensable pedir ayuda.

La mayoría de las personas con depresión no necesitan ser hospitalizadas. Sin embargo, algunas sí lo requieren, especialmente si tienen ideas de suicidio o lo han intentado, si están débiles por la pérdida de peso o si tienen riesgo de sufrir problemas cardíacos a causa de su estado de inquietud.

Los actuales modelos psicosociales de depresión otorgan un papel importante a los factores de estrés ambiental. Por eso, es importante considerar las fuentes que generan estrés en el individuo para caracterizar adecuadamente su contexto. Existe una mejora en la función psicosocial cuando los síntomas depresivos se reducen y la persona va pudiendo establecer nuevas redes de apoyo y contención.

*Jefa de Psicología del Sanatorio Modelo de Caseros. czaiatz@cetec.com.ar Contenido exclusivo para revista Rumbos.