“Del hecho no me acuerdo nada, no puedo creer que yo esté involucrado en esto, que haya pruebas que me tienen hoy acá. Desde el primer día que estuve detenido pienso en eso y no puedo recordar”, manifestó Agustín Morales, el principal acusado del asesinato de su abuela, María Leonor Gine. El joven declaró el miércoles pasado frente al Tribunal compuesto por la jueza María Gabriela González como presidenta y los vocales Carolina Sanguedolce y Pablo Farah.

Durante su testimonio, el joven contó cuando comenzó su adicción a las drogas. Reveló que a los 13 años comenzó a fumar marihuana y a los 17 se enganchó con la paste base aunque la había probado a los 15. Refirió a que sacaba la plata para comprar droga del trabajo con su abuelo, o usaba la que le daba su madre. También contó que empeñaba su ropa y sus celulares para conseguir droga y llegó a vender las baterías del vehículo de su abuela y una hidrolavadora de su padrastro.

Agustín también ratificó que tenía muy buena relación con su abuela, a quien calificó como la única persona que le hacía el aguante. Relató que se mudó a vivir con ella en febrero y que se encerraba en el baño a fumar pasta base, también aprovechaba cuando ella le daba dinero para comprarse más droga. Sostuvo que mientras estuvo con su abuela, trataba de acompañarla, cocinaba, jugaba al buraco con ella, la acompañaba a tomar café y dijo que veía que eso a ella le hacía bien. “A mi abuela yo siempre la amé, la amo aunque no esté”, expresó.

Por otro lado, remarcó que nunca incriminó a los otros dos acusados por el asesinato, Federico Detzel y a Tania Aguirre. “Sinceramente, no se lo que pasó. Esto es consecuencia de la mala vida que venía teniendo yo, de hacer las cosas mal”, expresó. También insistió en que no recuerda el ataque, “no tengo la imagen de mi abuela muerta”, sostuvo, dijo que esa imagen la incorporó por las fotografías exhibidas en el juicio, “todos los días tengo la imagen de mi abuela muerta, desde el día que vine a juicio las veo y las tengo en mi cabeza.