Un grupo de trabajadores formoseños viven en un hotel que está en construcción hace años en Metán, Salta. La edificación es alquilada irregularmente a empresas que llevan a recolectores a trabajar por la zona, pero no está habilitado para que la gente se quede ahí.

Hace un tiempo las autoridades informaron que el edificio, que es propiedad del actual concejal Luis Caillou, no está en condiciones de ser habitado por las personas. Desde Inspección y Control de la Municipalidad de Metán confirmaron la inhabilitación del lugar.

La institución informó que es un sitio privado y, por lo tanto, no se puede actuar. Muchos expresaron que debería haber sido clausurado hace mucho tiempo por las irregularidades que presenta.

En diálogo con El Tribuno uno de los trabajadores que se hospeda en el lugar contó que no tienen aberturas, puertas y tampoco agua caliente. “Mucho menos camas. Dormimos en colchones que son finos”, aseguró él.

Los trabajadores llegaron a Salta hace dos meses y su situación de vivienda no cambia. Foto: El Tribuno

Ante esta situación “estamos todos con dolores de espalda, piernas y cintura. Para poder comer tenemos que salir a juntar leña y así cocinar. Si no encontramos, no tenemos cómo hacernos la cena”, reveló el hombre.

Hace dos meses llegaron al lugar y cuando los contrataron les “prometieron un buen lugar para dormir y comer, y sin embargo estamos en estas condiciones lamentables, infrahumanas, de hacinamiento total. Acá, en el segundo piso vivimos 100 personas, todas llegadas desde Formosa”.

El trabajador afirmó que “la empresa es totalmente responsable de esto” ya que ellos fueron a trabajar porque necesitan. Sin ese ingreso no tendrían como mandarle dinero a sus familias. “Somos 100 aborígenes que estamos viviendo acá en este hotel en Metán”.

Así viven los aborígenes en Salta. Foto: El Tribuno

A su vez, el muchacho expresó que “no dan más”. No puede entender el trato que reciben, ya que cumplen un horario laboral de 10 a 18:30 hs. Además, tienen problemas con el pago de sueldos.

A veces nos pagan el 25 por ciento y otras veces el 20. Venimos desde lejos para ganar plata, no para vivir de esta maner”. Otro problema que tienen es que cuando vuelven de trabajar no tienen agua para bañarse.

Nos decían que íbamos a parar en un buen hotel y estamos acá totalmente abandonados. No se hasta cuando vamos a seguir trabajando así lejos de casa. Muchos compañeros ya no dan más y se quieren ir”, concluyó el trabajador.