La vuelta a la presencialidad post pandemía vino con una cifra que preocupa a especialistas de la salud y la alimentación: hubo un crecimiento exponencial en la venta de las bebidas (mal) llamadas “energéticas” en todo el país.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición explica que estos productos son aquellos que poseen alto contenido en cafeína. Aportan más de 15 miligramos de esta sustancia por 100 mililitros de bebida.

Las cuatro marcas más importantes que comercializan en Argentina duplican esa cantidad: utilizan 32 miligramos de cafeína cada 100 mililitros.

Bebidas Energizantes Foto: Instagram

Los consumidores primarios de bebidas “energizantes” están en el rango de los 15 a los 35 años y son principalmente hombres. En Argentina en el 2021 tuvieron un crecimiento de ventas del 58%.

Si bien muchas personas asocian este producto a “la noche” y las fiestas, la realidad es que entre los motivos de su compra aparecen argumentos como el cansancio y la necesidad de mejorar la performance mental.

Las jornadas laborales que cada vez son más largas, los salarios que no cubren la canasta básica y obligan a tomar más de un empleo y la combinación de esta situación con el estudio o la crianza de los niños son un combo perfecto para la entrada de bebidas “energéticas”.

Bebidas Energizantes Foto: Instagram

Estos productos van ganando popularidad y se vuelven cada vez más accesibles. Las encontramos en las góndolas de supermercados, kioscos, estaciones de servicio y hasta se pueden comprar en las heladeras de las farmacias.

Las etiquetas con colores estridentes llaman rápidamente la atención del público joven.

Efectos de las bebidas energéticas

Silvia Cabrerizo, es médica pediatra, toxicóloga y secretaria del grupo de trabajo de adicciones de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). Consultada por estas sustancias explicó que “hay que tener precaución porque muchas de estas bebidas tienen el doble de cafeína que una taza de café o bebida cola”.

Preocupa el consumo de bebidas energéticas en niños y adolescentes Foto: Instagram

“La cafeína es un medicamento, un estimulante, que genera actividad cardíaca, como el aumento de la frecuencia cardíaca, extrasístoles o taquiarritmia, taquicardia y también produce síntomas neurológicos como el insomnio. Una taza de café tiene 40 miligramos mientras que estas bebidas pueden llegar a contener 80 o hasta 100″, afirma Cobrerizo.

El consumo de estas bebidas tiene como principal efecto la estimulación del sistema nervioso central que genera adrenalina, motivación, intensidad y saca cualquier sensación de somnolencia.