Los descendientes de los sanjuaninos Fray Justo Santa María de Oro y de Domingo Faustino Sarmiento se juntaron para organizarles un homenaje que no tendrá funcionarios invitados y cuyo propósito es “darle la impronta de descendientes valorando a los antepasados sanjuaninos que ayudaron a escribir la historia argentina”. Así, a través de un acto público rescatarán los valores que impulsaron estos próceres sanjuaninos.

Según contó Jorge Suárez, uno de los herederos, a Diario La Provincia, “le veníamos dando vuelta a este homenaje porque vemos que no hubo ni hay, a nivel oficial, ningún homenaje expreso a la gesta de Fray Justo Santa María de Oro ni de Francisco Narciso de Laprida y no convocan a familiares a los actos patrios. En nuestra búsqueda no encontramos descendientes de Laprida en San Juan, por lo que nos pusimos en contacto con un descendiente de Domingo Faustino Sarmiento y le fuimos dando forma a este homenaje. Dijimos: tenemos que hacer algo para rescatar los valores éticos y morales y el servicio a la Patria de estos dos grandes sanjuaninos y argentinos, que se encuentran devaluados en el resto de la sociedad”.

Algo que llama la atención es que esta vez no serán las instituciones las que ponderen a los próceres sino que lo harán sus descendientes, lo que es muy poco habitual a nivel público. El homenaje será el próximo 2 de julio en el monumento a Fray Justo Santa María de Oro en la plaza 25 de Mayo a las 11. Además, participará como invitado especial el obispo auxiliar electo de San Juan de Cuyo, Gustavo Larrazábal y también habrá una presentación de la banda de Música del Ejército Argentino. Además, se dejarán placas recordatorias en los monumentos a ambos próceres en la plaza y, en caso de no haber autorización, serán donadas a la Casa Natal de Sarmiento y al museo De Oro en el Colegio Santa Rosa de Lima.

En esta ocasión se hará un homenaje reflexivo de parte de representantes de las dos familias y participarán descendientes de otras provincias, como Tucumán, Córdoba, Buenos Aires y, quizás, de Chile. “Pretendemos que este homenaje se haga tradición año a año y se mantenga en el tiempo, con la participación de la mayor cantidad de descendientes. Además de que es una iniciativa familiar, algo poco común, y no hay un homenaje a dos próceres en un mismo acto. Esto tiene pequeños condimentos que hacen un buen diferencial. Además, ellos hicieron un culto a la amistad, a la lealtad, al servicio a la Patria y a la familia que nos honra recordar”, detalló Jorge, quien es sobrino chozno de Fray Justo Santa María de Oro.

Mucha de la información que Jorge pudo recabar sobre su familia lo hizo a través de su abuela materna Evangelina De Oro Villafañe. “Nosotros, tras las bodas de las descendientes, somos Suárez Álvarez Ortiz De Oro. Tenemos, a nivel familiar, mucho interés por nuestra historia y a mi hermano, ya fallecido, le interesaba mucho la genealogía y el árbol familiar lo completó hasta nosotros y luego, nosotros lo continuamos hasta nuestros nietos”, contó.

Además, contó que “ser familiar de una persona tan importante para San Juan y el país conlleva la obligación de resaltar su memoria y valores, que sentimos que se están perdiendo. Mi abuela que falleció a los 96 años nos narraba la historia que no llegó a los libros y que fue transmitida a sus abuelos y padres. Le contaban sobre la amistad de Fray Justo con San Martín y que generó el pedido de independencia para que el general impulsara la gesta libertadora en Chile y Perú. Creemos que su hacer fue tan importante como olvidado. Fue el primer obispo de Cuyo y donó el terreno de su casa natal para el colegio Santa Rosa de Lima. Entendíamos que teníamos que hacerle un homenaje a estos hombres que han dejado una huella tan importante en nuestra historia”. Cabe destacar que, Fray Justo Santa María de Oro, fue uno de los impulsores de la Independencia. De hecho, fue quien firmó el acta como diputado y también fue amigo personal de José de San Martín, vínculo que hizo que lo hospedara en el Convento de Santo Domingo, su casa espiritual y actual celda histórica.

Por último, Suárez concluyó: “Me contacté con un familiar de la línea de los Sarmiento, un sobrino segundo de Domingo Faustino, para este homenaje. Y allí quedó en evidencia que nada es casual ya que un sobrino de Fray Justo, el sacerdote José de Oro le enseñó a leer y escribir a Sarmiento. Hay una fuerte vinculación familiar y de historia entre las dos familias. Además, Fray Justo murió antes de que el “colegio de señoritas” que él impulsaba fuera terminado y tomó la gestión una de sus hermanas, Tránsito y también Sarmiento, quien fue el primer director. Es por iniciativa de Domingo Faustino que se creó, también, un museo en la habitación en la que dormía Fray Justo. Allí vamos a donar la genealogía de nuestra línea familiar y el escudo nobiliario De Oro”.