Lo que empezó como un rumor simpático entre fans terminó tomando forma en plena temporada de verano. En las últimas horas se filtró un video grabado en Pinamar donde se ve a Ángela Torres y Marcos Giles en una actitud claramente romántica, justo antes de salir al aire con Nadie Dice Nada, el programa de LUZU TV que ambos integran.
El clip corresponde al clásico momento previo al programa, cuando la transmisión todavía está en blanco y negro. Ahí se los ve relajados, cerca, con gestos que hablan solos. Marcos le acaricia la mano a Ángela, ella se queda, sonríe, y todo fluye con naturalidad. Hasta que se dan cuenta de que están saliendo en plano. En ese instante, ambos se separan rápido y pasan a modo “mejores amigos”, como si nada hubiese pasado.
La reacción fue inmediata en redes. El video se viralizó y los comentarios explotaron con risas, teorías y festejos. “Cuando se dan cuenta es fantástico, se hacen los mejores amigos inmediatamente”, escribió un usuario, acompañado del hashtag #Margeliters, el nombre con el que los fans bautizaron al vínculo.

Del shippeo al beso en vivo: el romance de Ángela Torres y Marcos Giles
El acercamiento entre Ángela Torres y Marcos Giles no es nuevo. Todo arrancó a mediados de 2025, cuando la cantante se sumó a la mesa de Nadie Dice Nada. Poco después empezó a ir Marcos como invitado recurrente y la química fue evidente desde el primer cruce al aire.

El shippeo creció semana a semana hasta que llegó el momento clave: un beso en vivo durante el programa que muchos interpretaron como la confirmación definitiva. Desde entonces, las apariciones juntos se volvieron cada vez más frecuentes, tanto dentro como fuera del estudio.
En esta temporada de verano, ambos comparten la experiencia de hacer el programa desde Pinamar. Fuera del aire, se los vio caminando solos por la ciudad, compartiendo salidas y mostrándose muy cerca. Marcos incluso acompaña a Ángela a sus shows, un gesto que alimentó aún más las versiones de romance.

El video filtrado no muestra un beso ni una escena explícita, pero justamente ahí está su potencia. La intimidad casual, el descuido y la complicidad dicen más que cualquier declaración pública. El intento de disimulo, lejos de apagar el rumor, lo volvió todavía más fuerte.
























