“Sobrevivir” siendo jubilado: la historia de dos cordobeses que la luchan día a día

Se trata de dos hombres, uno de 75 y el otro de 62 años, que tienen que salir a rebuscársela para poder subsistir.

Ernesto vende pan en una esquina de Córdoba para sobrevivir.
Ernesto vende pan en una esquina de Córdoba para sobrevivir. Foto: El Doce

Ante la complicada situación económica que atraviesa el país por los altos niveles de inflación, muchos adultos mayores tienen que rebuscársela para poder sobrevivir en el día a día. Incluso, muchos que cobran jubilaciones o pensiones tienen que trabajar para poder comer porque no les alcanza el dinero.

Esta es la situación de José, de 75 años, y Ernesto, quien tiene 62. Por su parte, José cobra la mínima y trabaja todas las mañanas para generar unas monedas extra y así, poder cubrir parte de sus necesidades básicas. “Si no haces algo extra, no vivís porque son en promedio 3.000 pesos por día”, relató el hombre en diálogo con El Doce.

La historia de José: con 75 años debe seguir trabajando en un supermercado

José se levanta a las cuatro de la mañana para trabajar. “Me levanto a las 4, veo los pájaros, 5.30 tomo las pastillas para la tensión y vengo para acá, que Miguel abre a las 6″, relató el hombre, quien trabaja acomodando góndolas en un supermercado. En las horas de la tarde, regresa a su casa para continuar con las tareas domésticas junto a su esposa.

El jubilado confesó que al mediodía no come, sino que “almuerza y cena a la vez” a las 18.30. “A las 20 ya estoy durmiendo. La ventaja que tengo es que mi señora es jubilada también. Si no fuera así, no sé cómo viviríamos”, expresó José.

TRABAJAR PARA PODER SOBREVIVIR: La historia de Ernesto

Por otra parte, Ernesto, de 62 años, es pensionado y desde hace un año, trabaja en la esquina de Juan B. Justo y Bartolomé Argensola, en la ciudad de Córdoba. Todos días se para en esas calles con su caja repleta de pan casero para vender a los automovilistas que pasen por el lugar.

“Se vende algo”, sostuvo con tristeza. Y confesó que lo hace para “poder comer y sobrevivir”. Asimismo, relató que le “encantaría” poder descansar después de tantos años de trabajo, pero “no se puede”.

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