Las elefantas partieron de Mendoza hace ya varios días con rumbo a una vida en la naturaleza. Desde su llegada al Santuario de Elefantes en Brasil han podido experimentar la tierra, los árboles y algunos momentos de destrucción inocente.

Desde hace 13 días que el viaje de más de tres mil kilómetros llegó a su fin, acompañadas por un gran equipo de personas, Pocha y Guillermina abandonaron el Eco Parque para ir a un lugar mejor.

Pocha y Guillermina “conocieron” un árbol, interactúan con sus compañeras y no dejan de explorar.

Por medio de las redes sociales el santuario del país vecino comparte las aventuras y descubrimiento de los magníficos ejemplares.

La adaptación les costó bastante, no conocían el pasto en su patas y eran precavidas con los recorridos que hacían. Poco a poco fueron dejando el establo donde llegaron al principio y comenzaron a integrarse al lugar.

Con muchas hectáreas para recorrer Pocha de 53 años y Guillermina de 23 años han empezado a disfrutar de la tierra, el aire y el sol.

Hace menos de un día la madre de esta pareja de elefantas fue captada por la cámara disfrutando de un baño de lodo.

Pocha ha descubierto un profundo amor por el barro y esto puede convertirse en parte de su nueva rutina matutina. Este es un revolcadero, por lo que no pretende ser una fuente de agua, sino un maravilloso revestimiento de barro”, dice el tweet de Global Elephants.

La mayor de las elefantas también ha seguido haciendo de las suyas, pero desde el santuario se lo toman bastante bien y aclaran que no lo hace de manera agresiva.

En el blog que tiene la organización cuentan que desde que la madre llegó al establo comenzó a tratar de descubrir cómo funcionaba la tubería de agua. Pues lo mismo hace con las ramas de los árboles, intenta averiguar cómo son las cosas.

“Puedes ver estas tendencias en Pocha por la forma en que rompe las ramas. No está muy familiarizada con cómo romper una rama, y lo hace de una manera bastante poco elegante (aunque encantadora)”, dicen en la página web.

Luego de varios años rodeadas de cemento las elefantas están pudiendo disfrutar la vida en la naturaleza, habrá que ver que otras travesuras hacen mientras descubren este modo de vivir.