El paquete de reforma tributaria que discutía el Congreso incluye un gravamen al consumo de cerveza que podría encarecer un 9% el producto. Bares y restaurantes rosarinos analizan alternativas para no trasladar todo al consumidor final por temor a perderlo.

"Esta medida nos va a impactar y se sumará a los continuos incrementos que tenemos de las cerveceras", se lamentó Reinaldo Bacigalupo, al frente de varias franquicias gastronómicas y presidente del Mercado Pichincha que nuclea a comerciantes de esa zona.

"Todos los fines de años sufrimos un retoque de parte de los proveedores porque saben que se vende más cerca de las fiestas y en el verano, y esta vez tendremos un agregado", señaló a Vía Rosario.

El empresario reconoció que si finalmente la suba impositiva queda en 9%, le buscarán la vuelta para no trasladar todo al consumidor. "Tal vez se aumente un 4% o 5%, y el resto lo absorba el local porque hay mucha competencia", manifestó.

De hecho remarcó que al menos en Pichincha este año los costos subieron un 25%, pero se trasladó a precio un 20% para sostener a la clientela. "Se resigna rentabilidad, pero por suerte este año tuvimos un incremento en la cantidad de ocupación del orden del 5% en todos los locales", sostuvo.

Una de las variables que usan para ahorrar es hacer un uso más eficiente de la energía. "Se pusieron luces led, cámaras de frío en lugar de heladeras, aires centrales y medidores de doble lectura que nos permiten ahorrar hasta 40% de luz", enumeró.

Leo Santero, referente del Paseo Pellegrini, también se refirió al polémico impuesto a la cerveza. "Como todo impuesto suma, pero no es nada al lado de la presión a la que nos someten las cerveceras", sentención y dio números al respecto: "En los últimos seis años Quilmes y CCU (que cubren el 90% del mercado) nos subieron 500% los valores".