El diseño y la arquitectura avanzaron en los últimos años en el vanguardismo y el uso de nuevas técnicas, pero como indica la célebre frase “el recuerdo es el perfume que perdura”, esto sucede en Tandil con el Shou Sugi Ban, una popular técnica japonesa de más de 300 años de antigüedad que se utiliza en la ciudad para revestir y decorar en el interior y el exterior de distintas propiedades.

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En las últimas décadas las tecnologías, los materiales y las técnicas de Japón invadieron el mundo, y Tandil es un claro ejemplo de ello. El Shou Sugi Ban, que implica la carbonización de la madera en fachadas de casas y hoteles de Tandil tiene entre sus ventajas la reducción de hasta un 50% de los tiempos de construcción, a diferencia de una vivienda tradicional hecha con ladrillos y cemento.

Así es la técnica milenaria japonesa que se utiliza en Tandil.

El Shou Sugi Ban, es un método ancestral y minimalista con aproximadamente 300 años de uso, aplicado en sus comienzos en el armado de propiedades que pertenecían a pescadores de la isla de Naoshima, en Japón en donde la naturaleza y la fuerza del mar dañaban seriamente las estructuras. Con un proceso particular, esta técnica consistía en la quema de la capa externa de la madera con el uso de fogatas.

Con el paso de los años y el avance de la tecnología permitió que se realizara con un soplete, lo que ayuda a acelerar la quema de las tablas de madera semidura, como pueden ser en Argentina el nogal, el cedro y el roble. A través de este proceso se carbonizan las fibras externas del material para que sea inmune al ataque de termitas, hongos y agresiones naturales.

Así es la técnica milenaria japonesa que se utiliza en Tandil.

En Tandil son innumerables las propiedades y los arquitectos que se apropiaron de esta milenaria técnica japonesa y se animaron a usarla en viviendas y hoteles de la ciudad, como La Protegida.

“Si bien la madera quemada se usa para el revestimiento exterior, su popularidad hizo que se aplique también en muros interiores, muebles y obras de arte”, confiesa Mariano Jiménez, de Trazos Urbanos, que no duda al momento de referirse a este tipo de material ni tampoco a la hora de utilizarlo, ya que cuenta con innumerables beneficios.

Quemar la madera: la forma de reducir el tiempo de construcción

El uso de madera carbonizada no sólo da un toque único y distintivo con sus tonos negros, sino que también reduce hasta en un 50% los tiempos de construcción, a diferencia de una vivienda tradicional hecha con ladrillos y cemento. El valor por metro cuadrado en Tandil de este material oscila entre $1000 y $2000 por metro cuadrado.

Así es la técnica milenaria japonesa que se utiliza en Tandil.

A la hora de utilizarla en la fachada de la propiedad no sólo entrega un revestimiento único, sino que también la hace más resistente a las condiciones climáticas de Tandil, en donde predomina la humedad, el frío en invierno y las lluvias.

“Una de las grandes ventajas es la protección contra los rayos UV sin necesidad de mantenimiento, además de resistir ataques de insectos, plagas y también retardar un posible incendio de la vivienda”, aclara Jiménez.

Cómo es el proceso de carbonizar la madera

Así es la técnica milenaria japonesa que se utiliza en Tandil.

El proceso de carbonización cuenta con tan sólo cuatro etapas y si bien a simple vista parece sencillo, su realización debe estar a cargo de empresas o especialistas capacitados en el desarrollo de esta milenaria técnica.

  • El primer paso es la quema de la madera de forma independiente de las tablas, para que posteriormente puedan ser utilizadas en las fachadas y ambientes interiores, o directamente sobre el área aplicada.
  • Tras la carbonización llega el momento de cepillar con lijas especiales, para retirar de la superficie el carbono y así hacer notar la nueva tonalidad.
  • En las dos últimas etapas, la madera que ya adquirió el tono negro deberá ser cubierta de una capa especial de impermeabilización con aceite de cedro, para asegurar la resistencia de las piezas.
  • Para finalizar se utiliza la aplicación de un producto sellante, para evitar manchas en el material que luego se usará en el exterior o en el interior de una vivienda.